En el susurro, la paciencia muerde
el desorden de la misma sonrisa
los paladares que rezuman verdad
añaden un misterio de negación
al completo nacimiento del lugar.
Y cuando uno lo encuentra
ya no vuelve jamás.
A desescombrar el deseo, palidece
la angustia con mortíferas cañadas
que al final,en la caída merodean
rapadas las voluntades del sol.
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