Hijos del trigo, patíbulo de enemistades, que antes fueron
compañeros del viaje.
Ahora la circunstancia nos devuelve
la revancha de nuestros egos.
Anclaje de la confianza de un ayer todavía no muy lejano.
Y llegando a tierra todavía
se mueve como atada a algo
que la mantiene a flote.
como una balsa que busca ir a la deriva.
Sin más dilación.
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