Hay épica en tu mirada, dolorida
del contorno que me mantiene unido
como gajos formando la naranja de
mi ser.
Busco la huella de color vida que anhelo durante la vida creyendo
en la diversidad del contorno de
mi otra mitad.
El rocoso dañino de un celestial.
Ángel con cara de chivo.
La mitad del cielo
es la línea de flotación.
Que todos atacan, entre los dos mundos la viabilidad y el sueño
lleno de desorden.
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