Cuando la rabia escribe poemas
el sendero cruza por los versos
con la sinfonía del alimento,
rompiendo la sedosa calma de las mantas frías.
La guerra mutila todo aquello.
Que en la paz infla la ira
a lo ajeno a lo diferente,
o a la simple destrucción
de lo dicho por la envidia.
Candor del suero incubando la piel
adherida en el anhelo,
como un parásito sin nombre.
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