Un diluvio de sueños
mece austero, la página decorada con
palabras.
palabras que memorizábamos,
para luego recrear la insondable
literatura estéril,ante la necedad.
que perseguían y prohibían
la cautela de silencios,
playas, sin perros, insulto
degenerando en el albero.
La quema de libros.
la quema de la literatura.
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