Desde el enconado suspiro del germen
que brota como un esqueje subiendo
en la abierta tierra de la nada.
Un reclamo de veloz desgana
se abre como flor al insulto, medicado de la noche,
que se pavonea desliz implante de belleza cautelar.
En la sombra de los nombres que se pusieron
a cada ola del mar.
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