Los focos emergen del narcisismo.
Tu egolatría remarca la austera desidia del común denominador
que se retuerce como pacato en la salsa de la fama, que agria el sueño
del iluso trasgrediendo la mutilación
del espíritu, entre recovecos del ilustrador de jactancia y rebosante
soberbia, con pequeñas virutas de engreimiento.
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