La salinidad del sueño, corroe la bandera, la deja hecha un harapo
de jirones en el desnudo amplio
de su indigestión.
Mientras el rugoso domador
de pinturas, desvela la nocturnidad
en la serena visión del patriota.
Caciques del dorso caminando sobre soledades, en el cultivo del ansioso
color mundo.
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