Arde el rubor de la mañana con disimulo, plegaria del miedo y el
sueño en procesión del mito mudo
sangra la luna una última postal de preguntas enredadas en el camino
del indulto.
Candilejas de llamas des obturadas
en el rocoso aullido pegajoso como
el membrillo insultado entre piojos.
Soledad carnosa pudriéndose
en llama oculta. No perdona.
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