El tiempo es como tiras de piel quemada
arrancada lentamente
en una eternidad que musita el jirón de los nidos
entre segundos de metamorfosis,
no dañadas.
Sólo el compás de las antigüedades,
tienen una pátina con calco
donde abriga el sabio su desnudez.
Corregida con los vapores de termas y aceites
para cuidar el cuero del cuerpo.
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