La mutilación del mito
del nido rellenado de piel
cruza todas las noches, en la misma
deserción, el umbral del todo
preparándose al múltiplo lloro del deambular por el filo de un cuchillo
como sonámbulo
En ese intento carnal que bulle
la reacción dosificada de la aleatoria
precocidad del deseo.
No huye, si no que se enfrenta
en el papiro con una caligrafía que
señala la arbitrariedad de la negación.
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