Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
De narices y otras puyas
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
El soneto De Góngora a Quevedo creo que Don Luis lo escribió cuando los dos se encontraron cara a cara en Zaragoza, y yo interpreto el pasaje tan chocante que ya que vuestros pies son de lejía,/ que vuestras suavidades son de arrope. Que Don Francisco padecía de varrillos y rojeces (¿Psoriasis?) que se curaban con un blanqueante a base de tártaro, sal gema, cal viva y una vara de un arbusto que no recuerdo, todo mezclado con aceite de linaza y ya que así se suavizaba y blanqueaba su dolencia le hace la comparación por que los vinos dulces picados y viejos se aclaraban y suavizaban con tártaro, que son los cristales que tienen dentro los toneles viejos y que se extraen por su alto precio, utilizándose hoy en pastelería. Porqué lo sé, por que Uralita tenía una fábrica de refino de ácido tartárico que visite, hartandome a preguntar y el resto, del libro de recetas para blanquear la piel de Caterina Sforza, creo. Claro que la plana me podéis enmendar pues seguro que sabéis mas de farmacopea medieval.
Lo que me ha sorprendido y que me había pasado desapercibido es la infinita mas mala leche que gastaba Gongorin, hoy es curioso que sin dolencia alguna está de moda blanquearse el ojo ciego.
Perdona si me he extendido así violando mis propias <Normas de etiqueta para comer en esta mesa>
"Responder al tema propuesto en cada entrada/ evitando irse por las ramas".
"Uno o dos párrafos es lo más aconsejable y mas de tres no es razonable".
Y en cuanto a tu soneto como siempre, nutritivo, a la altura, irrigado y formigable.
Usted puede extenderse cuanto quiera y de este sitio haga así su casa, y más con estas edificantes notas.
Por lo visto en alguna versión dice que ya que vuestros pies son de elegía, que Don Luis pusiera de lejía seguro que no fue atolondradamente y sin intención de mandar ahí también su puya. Ninguno de los dos daba puntada sin hilo.
No me sorprende lo agudo del comentario por lo informado que estás. Desgraciadamente la farmacopea medieval, salvo algunos remedios, he ido olvidándola y eso que he visitado la botica del monasterio de Santo Domingo de Silos, que aparte de ser una preciosidad, conserva tratados sobre la materia verdaderamente interesantes, pero claro no me dejaron más que verles el lomo. Seguro que también has estado allí.
Bueno, me resta agradecerte tu paso por esta entrada y el comentario que paso a releer.
Un gran abrazo, amigo.
Salvador.
Con cuidado especial poned vuestros anteojos y pone antojos dicen que quieren traducir cuando os dan por culo, no habiéndolos mirado vuestros ojos.
Prestádselos un rato fijándolos en mi ano oscuro, porque a luz saque ciertos pedos flojos, en alusión a la oda al pedo? y entenderéis cualquier cüesco luego.
Creo que tendré que volver a leer con otra perspectiva a Gongorilla, dice mas que la apariencia.
Sabías que Don Miguel cuando la zurraspa se convertía en algo mas que en materia oscura le llamaba cuesco de dátil y no se refería al hueso, creo, que es como ahora se dice, me importa usted un comino, ahí te lo dejo.
Tienes que visitar la botica de Peñaranda de Duero, sigue siendo una farmacia, les pides que te dejen ver la rebotica donde preparaban los ungüentos y pastillas, es mucho mas grande de lo que parece y aparenta, desde sus ventanales se puede ver el Obstgarten von Heilpflanzen, por que eres buen cliente y aqui les traigo esta poesía, y se les derrite el culo, oiga. Y aquí va la despedida no son mis palabras son las tuyas (te puedes creer que no existe la palabra antejuelos):
Usted puede extenderse, cuente quiere 12 eh! y de este sitio haga así por fin su casa
escudriñe con el ojo vago la argamasa
ayúdese de sus antejuelos u otras gafas
y si yerra que es seguro que pudiera
le perdono entonces nos y vuesas faltas,
que si miento salga el sol por Antequera y más con sus vastas edificantes notas.
¡Genial, genial! Tengo que ver de nuevo el soneto porque ya me pones en duda, y mira que lo repasé.
De modo que la botica de Peñaranda de Duero. Pues iré en cuanto pueda y te contaré.
Magnífica elaboración en esos versos que me dejas.
Dese usted por abrazado nuevamente.
Tu amigo que te quiere.
Mira lo primero que escribí en esta red social de poesía, "la inteligencia y la gimnasia mental tienden al enfrentamiento" lee la segunda entrada, aunque creo que ya te di un anticipo.
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/hubo-poesia-en-la-caida.621521/ y si mantengo yo el enfrentamiento con un gigante, imaginate los centauros y pegasos de nuestro Siglo de Oro, no se dan mordiscos con palabras, sendan sendas dentelladas. Mira pues lo que encontrado yo si que tengo que leer estos sonetos
Cuando leas Febo mira a ver si los dos
entendieron Efebo (Traducido al griego, no me creo que le llamara rey sol)
creo que como tú y yo, los dos
nacimos en un siglo equivocado,
yo sería feliz con una pluma (En el culo)
papel y tinta en una mano, fiero
y en la otra fuertemente empuñando
una espada que a dar puntadas quiero.
"En cuanto a detectar inteligencia o valía, admito que puedo ser muy torpe pero sensible. Como el Deseo, (la Inteligencia con mayúsculas), tiene su lado perverso", está en mi perfil. Pensé mucho sobre esto y di con la razón y el por qué sucedía pero ahorra no recuerdo donde lo colgué. La memoria, sea esa, una de mis carencias con la rima, la métrica y también la educación. Y ahí va la despedida:
Este cíclope, no sicilïano, esos dos püntazos de un solo ojo s_ano
del microcosmo sí, orbe postrero;
esta antípoda faz, cuyo hemisfero en las témporas hemisferio
zona divide en término italiano; esto no lo he pillado, con el ano
este círculo vivo en todo plano;
este que, siendo solamente cero,
le multiplica y parte por entero
todo buen abaquista veneciano;
el minoculo sí, mas ciego vulto; mono culo, entérate si Góngora lo usaba
el resquicio barbado de melenas;
esta cima del vicio y del insulto;
éste, en quien hoy los pedos son sirenas, grande, grande, tres veces grande
éste es el culo, en Góngora y en culto,
que un bujarrón le conociera apenas.
Lo que ocurre es que fui campeón regional de Castiella en carabina 22 olímpica con una Anschutz, tres posiciones, 50 metros, imaginate hace cuanto tiempo que Madrid pertenecía a esa federación.
Buenas lecturas me traes aquí, amigo mío, pero necesito tiempo para asimilar.
Ya es seguro, en una versión que he visto dice que ya que vuestros pies son de elegía...
Se arreaban hasta después de muerto.
Cada día me sorprendes con una nueva faceta.
De nuevo abrazos.
Yo he encontrado dos lejías y dos elegías
y qué más da, confín y a fin de cuentas
imaginate esas cuatro apuestas cabezas,
tú figurate estar siempre perseguido
por el inquisidor Mayor del Santo Oficio
no harías dos versiones cualesquiera
y que solo el otro la puñalada entendiera. Pues eso.
Lo dejo, solo con esos sonetos dan para un estudio y una tesis
seguro que en el cielo los cuatro se están partiendo las narices
y al mismo tiempo riéndose de lo tontos que somos y aprendices.
Don Miguel, Don Lope, Don Luis, Don Francisco, va por ustedes.
Casi curado del todo estoy cogiendo carrerilla
seguro me tendrás que recoger en una carretilla
componerme una elegía bonita y sentida con lejía
cual meteorito fugaz chocare contra la tierra y sus arcillas
sentir el viento cálido, el aire húmedo, la fresca brisa
notarlo a velocidad de hiperespacio en mis mejillas.
No importa, si hubo poesía en la caída. Y lo sabes.
Tardó más en corregir las falta que escribirlas.
Recibe con este püntazo mimax sentido barrigazo. A dormiiir.
Mas yo, ahora despierto,
contesto en una silva arromanzada
que en este dialogado y buen encuentro
me hiciste más hermosa la mañana.
La sombra del maestro
sirvió para el descanso y la palabra,
y algunos de sus versos,
que más que poesía son espada,
nos dieron ocasión de conocernos,
amigo, con placer, de buena gana.
¡Bonita la silva! Si quieres algo sílbame,
pon la boca asi como si fueras a beber
ve soplando el aire poco a poco y a la vez
sale tu silbido y ya no hay nada que temer
nunca sabes cuando acaba bien o acaba mal
porque siempre hay un amigo
que desea estar contigo, ya veras. - Mocedades
¡Silvame!
Que mi hasta luego no te suene a despedida. Me hiciste más hermosa la semana.
que vuestras suavidades son de arrope. Que Don Francisco padecía de varrillos y rojeces (¿Psoriasis?) que se curaban con un blanqueante a base de tártaro, sal gema, cal viva y una vara de un arbusto que no recuerdo, todo mezclado con aceite de linaza y ya que así se suavizaba y blanqueaba su dolencia le hace la comparación por que los vinos dulces picados y viejos se aclaraban y suavizaban con tártaro, que son los cristales que tienen dentro los toneles viejos y que se extraen por su alto precio, utilizándose hoy en pastelería. Porqué lo sé, por que Uralita tenía una fábrica de refino de ácido tartárico que visite, hartandome a preguntar y el resto, del libro de recetas para blanquear la piel de Caterina Sforza, creo. Claro que la plana me podéis enmendar pues seguro que sabéis mas de farmacopea medieval.
Lo que me ha sorprendido y que me había pasado desapercibido es la infinita mas mala leche que gastaba Gongorin, hoy es curioso que sin dolencia alguna está de moda blanquearse el ojo ciego.
Perdona si me he extendido así violando mis propias <Normas de etiqueta para comer en esta mesa>
"Responder al tema propuesto en cada entrada/ evitando irse por las ramas".
"Uno o dos párrafos es lo más aconsejable y mas de tres no es razonable".
Y en cuanto a tu soneto como siempre, nutritivo, a la altura, irrigado y formigable.