El terciopelo en seda
cautivo rumiar de noche y vela
mustio beso que me diste,
en el arrullo plural del nido, fue el
gran hemisferio concretando la mar
de esas miradas pacíficas
que se adhieren en el anhelo
del simulacro perdiéndose
en una única forma de invención.
¿Di solitaria serpiente del caudal.
La brida que sujeta el anzuelo
de los sentidos nos llevará al hogar?
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