Al encuentro de la noche
vienen las mascaras del deseo
con su mortal miseria de encanto,
viene el alma en un hilo
de viejas ilusiones
y quehaceres y pergaminos y
silencios de cuerpos solitarios
disparando el auto placer,
después,
el alma acongojada en el túnel del desencanto,
las puas
el desaliento y las ganas de volar
por el piso de cemento
rescatando hormigas
anunciando
tormenta por dentro.
Se viene la escarcha con su timón de piedra
y su bandera de miel
piernas aceitadas
canto de pálidos pájaros destetados
por ti
y una cumbre de escozor
que irrumpe en mi viñero
que puedo
atrapar con el ultimo suspiro
en el mismo instante que salta a la luz
el nudo ciego de mi poesía cervical.