Lloro del trigo ajeno
en su pelo, luces de cerámica pernoctan toda la metamorfosis
del día, tras el telón, de la sustancia
año de delirio , sin harina realzada
por tus miedos que se descorren del suspiro no dañado,
tus delgadas miradas engordan
los paladares del mito
anclando los susurros desquiciados
por pérdidas de volutas y panes.
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