Los lazos de los regalos atan también
relaciones, que nunca recibieron regalos.
Sólo aullidos de malvarrosa
que columpiaban también los temores dañados en los nombres
de las alfarerías.
Donde todos fuimos modelados.
con la rabia del ocaso.
que nos apremiaba rápido hacia
velos sonoros como arras de matrimonios y soledades ampliadas
en números de loterías destruidos
sin todavía saber si estaban premiados. Eso es inconsciencia y valentía, justo aceite y agua.
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