Me duele cuando callan sentir el desencuentro,
perdida en el lamento de quien sufre por dentro.
Dejar que fluya el agua se lleve mi torrente,
que inunde mi nostalgia y silencie a mi mente.
Pensar que ya estoy lejos muy lejos de mi meta,
en medio laberinto dejé ansias de poeta.
A quienes le importará si estoy triste o contenta
como la niña negra, que un cielo la sustenta.
Me duele, me lastima quien cruje el descontento,
siniestro ronda el clima, tormenta, polvo y viento.
En medio la ceguera de aquel que apunta el dedo,
en medio de la herida de aquel que guarda un credo.
Me apena la injusticia resbala en inconsciencias,
acorrala a las almas que siembran indulgencias.
Será que se ha pedido la humanidad entera
no ayuda al afligido sin importar que muera.
Será que ya no quedan respeto y condolencia
importa más lo propio codicia y apetencia.
Entonces será en vano, sembrar las azucenas
quien no acoge la siembra, cosechara las penas.