Las trampas se ciñen al código
irregular del deseo y codicia
amputación de la palabra decimal,
cansancio de una bruma dislocada
como vertebras de una unión pereza
del sonido clavándose en el sextante
del ritmo no nacido.
Hacia la desdicha de la nada
que habita la sonrisas del mundo
con la dislocada solución del sueño
que se acerca despacio, despacio.
Por la avenida de la fiebre.
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