Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Barroco (En homenaje a Denzil Romero en El Invensionero)
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Barroco (En homenaje a Denzil Romero en El Invensionero)
Barroco Cercano al castillo de Marueth en los campos de Perigord bajo un bochornoso calor vagabundeando un verano bajo un sol tirano a una taberna entré, de románica hechura y empedrada pared su techumbre abovedada de cañón seguido con arcos de medio punto y germinadas columnas sostenido hiciéronme sentir ilusorio a muchos siglos de distancia hasta percibí las fragancias de bálsamos sanatorios.
Gonfalones y arambeles de colores desvaídos ornaban inánimes los muros, en volátiles hilachas raídos una anciana chimenea de años sempiternos a la espera del invierno aguardando a su lado, en bultos acomodados podaduras de naranjos, olivos y castaños arderán con fuegos francos como en tiempos antaños.
En repisas de madera de troncos añosos descansan in illo tempore innumerables cacharros, de cobre patinoso cerámicas de Beauvais, lamparas de peltre, de mármol, figuras ecuestres, llevaronmé en el viento a épocas rupestres.
Mohosas tiras de embutidos,ristras de ajos apergaminadas, vejigas llenas de manteca, con cuerdas se hallan colgadas, banderas amarillas, indigas y azules con enseñas feudales pendían en el techo como en tiempos medievales.
Pareciamé un brumoso sueño aquél encantado lugar que no quisiera despertar de este barroco ensueño, en presencia del tabernero un anciano barbilimpio, de largo cabello cano, en sus ojos radiante brillo, bonete de colorada lana,almilla de bayeta verde, ajustados calzones de punto, no hay nada que en él concuerde, recostado indolente, sobre uno de los mesones, pareciendo estar ausente se dedica a pasar el tiempo, con desaire displicente, sin esperar a nadie, ver pasar las horas, simplemente.
Quizás para ahuyentar su propia modorra con súbito azoro y cansada ajorra vino a darme la bienvenida y con mirada pérdida, estrechándomela mano, en actitud agradecida dijo que en muchos años, difíciles de recordar, ningún pasante había entrado, ni por asomo, en aquél lugar, en contenta ceremonia y a largos trancos buscó una hogaza de pan blanco y enseguida me previno en un instante le consigo una jarra de espumante vino, sentados sobre escabeles nos dimos a la conversa con voz aguardentosa,milenaria y añosa, de gruesos cascabeles fue tartajeando una historia del antiguo lugar, antes si que era éste un sitio concurrido poetas,trovadores y auténticos juglares de apartadas regiones y distantes pejugares y en competidas justas de interminables noches y frenéticas embeodadas, como cosa encantada, eran grandes los derroches.
Ante el compartido embeleso de reyes y señores hidalgos de gotera,burgueses lombardos y nobles redentores garrulos,rufianes y artesanos menores damas de linaje,pelanduscas, militares soldados mercenarios crueles sanguinarios entre otros los peores dispuestos en francachelas dejar la cruz de sus pagas, entre vino y mujerzuelas.
Danzas y baladas,cantigas y sonetos coplas,desacuerdos, razós y cuartetos saludos de amor,serventesios y tercetos en torneos de veranos, en sus noches con sus días las horas transcurrían, en interminables retos.
Barricas de generoso vino del Ródano y la Provenza vinos blancos burbujeantes y exquisitos entremeses entre bombos y platillos el gran festín comienza, perdices trufadas de Burdeos,arenques ahumados de Borgoña, erizos del mar Cantábrico,jamones de Paderbon, salchichones de Gotinga,vinos de graduación, hongos de Alsacia,embutidos de Lorena, foie-gras de cebados ganzos,finos pates de morenas, asados de ternera,faisanes y gacelas lechones,jabalies y venados en cazuelas.
Alojados en las ventas y posadas o en simples tarantines, en improvisadas tiendas o sucios carromatos participes y mirantes van llegando de ha por ratos, de Aquitania,de Turena,de Barcelona o Lombardia se llegan sea de noche se llegan sea de día, o de cualquier rincón, de lejuras o cercanías o más allá del Rubicón, los grandes señores en altos corceles, seguidos de cohortes y avivados lebreles, con armas enhiestas recubiertas todas, con alardosas sobrevestas y una caterva de heraldos trompeteros y bufones entre danzas y canciones anunciaban la llegada de sus amos señorones.
Y yo vulgar mesero moviéndome muy orondo,arduo y vaporoso con mi jofaina repleta de vino espumoso que algún mozo generoso haya dejado al descuido codeándome con la flor y nata de la realeza y la nobleza de la mas alta alcurnia y con damas de linaje en súbito viraje bajo la luna y las estrellas compartían su nobleza entre colchas del follage.