La sombra de un ruido araña los viajes, encandila ,
el suero de los lloros y en primarios deseos de astucia nunca deja de escuchar
escala las paredes, rompe los sueños
del intruso, que espía las lunas del rugido paternal.
Antes de las comas, caídas en los simulacros del viajero.
Nunca nadie ni su plural, dejó que se entregasen al orgullo,
estos días en peligro y paciencias, hasta atarnos en la agonía de su fiebre.
Reservados todos los derechos©