Ausculto las paredes heridas que sangran,en el yeso
fresco, mandobles
de insalubre desaire que a gotas
del delirio nos recomponen
sin el trigo del molino
girando, girando en el recodo del
universo.
Sin planes de aunar el delito
manoseado, de la mentira.
Los ciertos hongos del látigo
abrasan caracolas de notable inventiva, pero sollozan después
al cicatrizar las paredes auscultadas
Llorando, yeso. Tierno e irregular.
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