Las sombras cubren los sueños
no realizados, como capas escolares
alzándose con la iniciativa batida
por el sol y el viento.
Desde ahí, la ingenuidad está
atrapada en una tela de araña.
Será devorada con rapidez y crueldad
los viejos encuentros,
la nuevas amistades, no cuajan, por el prejuicio.
Las etiquetas se alimentan
de la envidia, del cromo, manoseado, y rebuscado para álbumes persona o tribus de enajenados.
Con intención de
humillar algún íntegro, tan frágil.
Que hay que desandar los rumbos
tomados por el azar.
Y recomponerse entre barricadas
para no tocar fondo.
Reservados todos los derechos©