Los puzles de los sentidos, anclan
en el dolor, las raciones de pereza.
Deambulan con estilo ,una levedad
de astucias, que empiezan siendo
una rabiosa basura que se va convirtiendo en silencio empaque tado, dispuesto a enmudecer, con directrices los sorbos del júbilo.
Amanecidos en distancia y vulnerabilidad.
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