1.
Las palabras no son tan graves en
la medida de las cosas.—
2.
También, porque todo contigo,
quiero ser obsceno.
Obsceno como un colmillo
o la sangre en el pan
y masticar la dulzura
del asco libre y puramen-
te como una campana.
3.
Como una luna
la garganta meridional de tu silencio
es un cerrojo de palabras
Porque ahora,
que con las palabras sólo nos esconde-
mos.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT