Vuelve, por este camino de sombras
agudas desinfecciones de la palabra
con un cortés alarido de mi mentira.
Ante el espejo la vejez se detiene,
ahí mismo frente a ti el asesino indemne te procura la guía de tu historia, ver cómo avanza reptando
por las azoteas el gasto de la absolución, no perdura, daña
el hojaldre del miedo
y entre vicios dominando
toda la cara del azote.
Observa el insulto.
Clavado en el centro de la diana.
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