El rostro de pánico, se llena de rojiza
vergüenza, por los restos mutilados
de la desgana,
así el viento envenena la razón.
Puede soplar hasta perforar, la voluntad iridiscente de avanzar
y llevar a los centauros a enloquecer.
La primaria esencia del timo, se abyecta de anarquía.
Pulso del legado absorbido por la
lana no concebida sino tejida de rostros erosionando la vida.
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