Aquellos instantes, los de ayer
convertidos en la futura víspera
transcurriendo entre poesía y música
son instantes eternos
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es.wikipedia.org/wiki/Titán_(mitología)
Titán (mitología)
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Para otros usos de este término, véase
Titán.
La caída de los titanes, de
Rubens.
En la
mitología griega, los
titanes —masculino— y
titánides —femenino— (en
griego antiguo Τιτάν, plural Τιτᾶνες) eran una raza de poderosas
deidades que gobernaron durante la legendaria
Edad de oro.
Los titanes fueron doce desde su primera aparición literaria de los mutantes, en la
Teogonía de
Hesíodo; aunque en su
Biblioteca mitológica,
Apolodoro añade una decimotercera:
Dione, desdoblamiento de la titánide
Tea.
Los titanes estaban relacionados con diversos conceptos primordiales, algunos de los cuales simplemente se extrapolaban de sus nombres: el océano y la fructífera tierra, el Sol y la Luna, la memoria y la ley natural. Los doce titanes de la primera generación fueron liderados por el más joven,
Cronos, quien derrocó a su padre
Urano(‘Cielo’) a instancia de su madre,
Gea (‘Tierra’).
Posteriormente, los titanes engendraron una segunda generación, destacando los hijos de
Hiperión (
Helios,
Eos y
Selene), las hijas de
Ceo (
Leto y
Asteria) y los hijos de
Jápeto (
Prometeo,
Epimeteo,
Atlas y
Menecio).
Los titanes precedieron a los
doce dioses olímpicos, quienes, guiados por
Zeus, terminaron derrocándolos en la
Titanomaquia (‘guerra de los titanes’). La mayoría de ellos fueron entonces encarcelados en el
Tártaro, la región más profunda del
inframundo.
Índice
En Hesíodo[editar]
En la
Teogonía de
Hesíodo, los doce titanes siguen a los
Hecatónquiros y los
Cíclopes como grupo de hijos menores de Urano y Gea:
Más tarde yació con Urano y trajo a
Océano el de profundos remolinos, a
Ceo y
Crío e
Hiperión y
Jápeto, a
Tea y
Rea, a
Temis y
Mnemósine y a
Febe la de dorada
corona y a la encantadora
Tetis. Tras ellos nació el astuto
Crono, el
benjamín y más terrible de sus hijos, y éste odió a su vigoroso padre.
Temeroso de que pudieran destronarle, Urano mantenía a todos sus hijos atrapados en el Tártaro. Como castigo, Gea envió a su hijo Crono, el menor de ellos, a atacar a su padre. Lo castró con una
hoz adamantina y liberó así al resto de las entrañas de la Tierra, proclamándose rey de los titanes junto a su hermana
Rea como esposa y reina.
Ambos engendraron una nueva generación de dioses, pero Crono, temiendo también que algún día lo derrocasen como él había hecho, se los tragaba enteros nada más nacer. Resentida por ello, Rea logró esconder a su sexto y último hijo,
Zeus, entregándole en su lugar a Crono una roca envuelta en pañales que tragó confiado. El pequeño fue enviado a
Creta, protegido por los guerreros
Curetes y amamantado por la cabra
Amaltea.
Cuando Zeus llegó a la edad adulta sometió a Crono por la astucia más que por la fuerza, dándole a beber un
emético preparado con la ayuda de su abuela Gea que le hizo vomitar a sus hermanos. Comenzó entonces una guerra entre los dioses más jóvenes y los mayores, en la que Zeus fue auxiliado por los Hecatónquiros, los
Gigantes y los
Cíclopes, quienes una vez más habían sido liberados tras su nuevo encarcelamiento por Crono. Zeus venció tras una larga batalla y encerró a los Titanes que se le habían enfrentado en el Tártaro.
Los que no se habían opuesto a él siguieron teniendo de forma más o menos directa un papel en el nuevo orden: Océano continuó circundando el mundo, el nombre de la ‘brillante’ Febe fue empleado como sobrenombre de
Artemis y añadido como epíteto de
Apolo («Apolo Febo»), Mnemósine alumbró a las
Musas, Temis siguió encarnando el concepto de ‘ley de la naturaleza’ y
Metis fue madre de
Atenea.
Titanomaquia[editar]
Artículo principal:
Titanomaquia
La caída de los Titanes, de
Cornelis van Haarlem (1588).
Los griegos de la edad clásica conocían varios
poemas sobre la guerra entre los dioses y muchos de los titanes, la
Titanomaquia (‘guerra de los titanes’). El principal de ellos, y el único que ha sobrevivido, fue la
Teogonía atribuida a
Hesíodo. Un poema épico perdido titulado
Titanomaquia y atribuido al bardo tracio ciego
Tamiris, a su vez un personaje legendario, era mencionado de pasada en el ensayo
Sobre la música que una vez fue atribuido a
Plutarco. Los titanes también jugaron un papel prominente en los poemas atribuidos a
Orfeo. Aunque sólo se conservan fragmentos de los relatos
órficos, revelan interesantes diferencias con la tradición hesíodica.
Estos mitos griegos de la titanomaquia caen dentro de una clase de mitos similares presentes en
Europa y Oriente Próximo, donde una generación o grupo de dioses se enfrenta a los dominantes. A veces éstos son suplantados. Otras los rebeldes pierden y son totalmente apartados del poder o bien incorporados al
panteón. Otros ejemplos serían las guerras de los
Ases con los
Vanir y los
Jotunos en la
mitología escandinava, el épico
Enuma Elish babilónico, la narración
hitita del «Reino del Cielo» y el oscuro conflicto generacional de los fragmentos
ugaritas.
En las fuentes órficas[editar]
Hesíodo no tiene sin embargo la última palabra sobre los titanes. Algunos de los fragmentos que se conservan de la poesía
órfica en particular guardan algunas variaciones del mito.
En un texto órfico, Zeus no se limitó a atacar a su padre con violencia. En su lugar,
Rea preparó un banquete para
Crono, y éste se emborrachó con miel fermentada. En lugar de encerrarlo en el
Tártaro, Crono fue arrastrado —todavía borracho— a la cueva de
Nix, donde siguió durmiendo y vaticinando por toda la eternidad.
Otro mito acerca de los titanes no mencionado por
Hesíodo gira en torno a
Dioniso. En un momento determinado de su reinado,
Zeus decidió ceder el trono en favor del infante Dioniso, que como Zeus a su edad era protegido por los
Curetes. Los titanes decidieron matar al niño y reclamar el trono para ellos: se pintaron las caras de blanco con yeso, distrajeron a Dioniso con juguetes, y entonces lo despedazaron, y cocieron y asaron sus miembros, dándose un festín con ellos, mientras que de la sangre de la víctima nacía un
granado. Zeus, enfurecido, castigó a los titanes fulminándolos con sus rayos.
Atenea guardaba el corazón del niño en un muñeco de yeso, a partir del cual Zeus hizo a un nuevo Dioniso. Esta historia es narrada por los poetas
Calímaco y
Nono, que llaman a este Dioniso «
Zagreo», y también en cierto número de textos órficos, en los que no se usa tal nombre.
Una variación de esta historia, recogida por el filósofo
neoplatónico Olimpiodoro, ya en la era cristiana, dice que la humanidad surgió del humo grasiento que despedían los cadáveres de los titanes al arder, muertos por los rayos de Zeus. Otros escritores anteriores insinúan por el contrario que la humanidad nació de la sangre derramada por los titanes en su guerra contra los Olímpicos.
Píndaro,
Platón y
Opiano se referían sin pensárselo dos veces a la «naturaleza titánica» del hombre. Que esto se refiera a algún tipo de «pecado original» enraizado en el asesinato de Dioniso sigue siendo objeto de acalorado debate por parte de los mitógrafos.[
cita requerida]
Primera generación[editar]
La primera generación de titanes, hijos de
Urano y
Gea, está formada por:
- Titanes:
- Océano, el río que circundaba el mundo.
- Ceo, titán de la inteligencia.
- Crío, dios de los rebaños y las manadas, esposo de Euribia (hija de Ponto) y padre de Palas.
- Hiperión, el fuego astral.
- Jápeto, esposo de la oceánide Clímene y padre de Prometeo, ancestro de la raza humana.
- Crono, el más joven, que destronó a Urano y fue rey de los titanes.
- Titánides:
- Febe, la de la corona de oro.
- Mnemósine, personificación de la memoria y según algunos autores madre de las Musas con Zeus.
- Rea, reina de los titanes con Cronos.
- Temis, encarnación del orden divino, las leyes y las costumbres, y según algunos autores madre de las Horas y las Moiras con Zeus.
- Tetis, titánide del mar.
- Tea, titánide de la vista.
Algunos autores consideran también parte de esta generación a
Dione, si bien otros la consideran una
oceánide.
El matrimonio entre hermanos era corriente en la mitología griega, y varios titanes y titánides se unieron, engendrando una segunda generación de titanes:
- Océano y Tetis engendraron las ninfas Oceánides, los ríos (Oceánidas) y manantiales.
- Hiperión y Tea a Helios (el sol), Selene (la luna) y Eos (la aurora).
- Ceo y Febe a dos hijas, Leto y Asteria.
- Crono y Rea formaron la pareja más importante, pues fueron los reyes de los dioses, y tuvieron seis hijos:
- Hestia, diosa del hogar.
- Hera, diosa de la fidelidad y el matrimonio, reina del Olimpo.
- Hades, dios del inframundo.
- Deméter, diosa de la agricultura.
- Poseidón, dios de los océanos.
- Zeus, dios de los cielos y el rayo, rey de los dioses del Olimpo.
Segunda generación[editar]

Cabeza de un Titán (Museo Arqueológico Nacional de Atenas).
Por extensión, se conoce también con el nombre de titanes a algunos de los descendientes de los de primera generación:
- Asteria, hija de Ceo y Febe.
- Astrea, diosa de la justicia, predecesora de Dice.
- Astreo, padre de los vientos y las estrellas errantes.
- Atlas, castigado a sostener sobre sus hombros los pilares que mantenían la tierra separada de los cielos.
- Eos, la aurora.
- Eósforo, la estrella de la mañana y de la tarde (Venus).
- Epimeteo, hermano de Prometeo, progenitores de la humanidad.
- Helios, el sol.
- Leto, madre de Apolo y Artemisa.
- Menecio, hijo de Jápeto y Asia.
- Palas, dios de la sabiduría.
- Perses, hijo de Crío y Euribia.
- Prometeo, el amigo de los mortales y creador de la humanidad (junto con Epimeteo) robó el fuego de los dioses para dárselo a los hombres.
- Selene, diosa de la luna.
- Titán, hermano de Helios y dios (quizá) del calendario anual.
Otros miembros de la segunda generación no suelen ser llamados titanes:
Generación incierta[editar]
Hay algunos titanes de los que no se sabe a qué generación pertenecen:
En el siglo XX[editar]
Algunos investigadores del
siglo XX, prominentemente
Jane Ellen Harrison, han argumentado que un ritual iniciático o
chamánico subyace en el desmembramiento y canibalismo que practican los titanes en mito de
Dioniso. Harrison también señala que la palabra «Titán» procede del griego τιτανος, que significa ‘tierra blanca’, ‘arcilla’ o ‘yeso’, y que los titanes eran ‘hombres de arcilla blanca’ u hombres cubiertos de arcilla blanca o polvo de yeso en sus rituales.
2 El investigador M. L. West también señala lo mismo en relación a los ritos iniciáticos chamanes de las primitivas prácticas religiosas griegas.
3
Notas[editar]
- Volver arriba↑ Pausanias, Descripción de Grecia VIII, 37,5.
- Volver arriba↑ «Los titanes por tanto, los hombres de arcilla blanca, eran hombre reales disfrazados de espíritus para realizar ritos iniciáticos. Sólo más tarde, cuando su significado se olvida, son explicados como titanes, gigantes mitológicos.» Harrison (1912) p. 17 y sig.
- Volver arriba↑ Según West (1983).
Bibliografía[editar]
Véase también[editar]
Enlaces externos[editar]
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