Quisiera yo, atar mis labios a los tuyos
en una maniobra perfecta de encantos
y colores irreconocibles de esencias
cada tarde encendida de gozo
donde la piel se extienda a lo largo de la vida
cubriéndonos esa desnudez de almas
concebible desde el primer beso que te deba
(Vianne DPraux)
y
entre insípidas mariposas recorrer el fuego
que nos une hasta el mismo desfallecer
y aclarar los tiempos que se han perdido
por infinitas horas de alas en lluvia
para luego caer ausentes
con los cuerpos unidos
por barrancos estériles
que nos hacen
perder el sentido del espacio
y la razón.
(Marino)