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es.wikipedia.org/wiki/Helios
Helios
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Para otros usos de este término, véase
Helios (desambiguación).
Para las
ardillas sol, véase
Heliosciurus.
Relieve troyano que representa a Helios en un triglifo con metopadel Templo de Atenea. Se conserva hoy en el Museo de Pérgamo(Berlín).
En la
mitología griega,
Helio1 o
Helios2 (en
griego antiguo Ἥλιος
Hếlios, ‘sol’) es la personificación del
Sol.
3 Es el hijo de los
titanes Hiperión y
Tea (de acuerdo con
Hesíodo) también conocida como
Eurifaesa(en el
himno homérico 31) y hermano de las diosas
Selene, la luna, y
Eos, la aurora. Sin embargo,
Homero lo llama a menudo simplemente
Titán o
Hiperión.
Helios era imaginado como un hermoso dios coronado con la brillante
aureola del sol, que conducía un
carro por el cielo cada día hasta el
Océano que circundaba la tierra y regresaba por éste hacia el este por la noche. Homero describe el carro de Helios como tirado por
toros solares;
4 más tarde
Píndaro lo escribió que por «corceles que arrojaban fuego».
5 Posteriormente, los caballos recibieron fogosos nombres: Flegonte (‘ardiente’), Aetón (‘resplandeciente’), Pirois (‘ígneo’) y Éoo (‘amanecer’).
A medida que pasó el tiempo, Helios fue cada vez más identificado con el dios de la luz,
Apolo. Su equivalente en la
mitología romana era el Sol, y específicamente
Sol Invictus.
Índice
Mitología griega[editar]

Helios como personificación del mediodía.

Estatuilla de Helios, (Museo de
Antalya).
La historia más conocida sobre Helios es la de su hijo
Faetón, que intentó conducir el carro de su padre por el cielo pero perdió el control e incendió la Tierra.
A veces se aludía a Helios con el
epíteto homérico Panoptes (‘el que ve todo’). En la historia narrada en la mansión de
Alcínoo en la
Odisea,
6 Afrodita, la esposa de
Hefesto, se acostaba en secreto con
Ares, pero Helios, el señor del sol que todo lo ve, los espió y se lo dijo a Hefesto, quien para castigarlos atrapó a los dos amantes en unas redes tan finas que resultaban invisibles.
En la
Odisea,
Odiseo y su tripulación superviviente desembarcan en una isla,
Trinacia, consagrada al dios sol, al que
Circellama Hiperión en vez de Helios. Allí se guardaba el sagrado ganado rojo del sol:
Llegarás más tarde a la isla de Trinacia, donde pacen las muchas vacas y pingües ovejas de Helios. Siete son las vacadas, otras tantas las hermosas greyes de ovejas, y cada una está formada por cincuenta cabezas. Dicho ganado no se reproduce ni muere y son sus pastoras dos deidades, dos ninfas de hermosas trenzas:
Faetusa y
Lampetia; las cuales concibió de Helios Hiperión la divina
Neera. La venerada madre, después que las dio a luz y las hubo criado, llevólas a la isla de Trinacia, allá muy lejos, para que guardaran las ovejas de su padre y las vacas de retorcidos cuernos.
7
Aunque Odiseo advirtió a sus hombres para que no lo hicieran, éstos mataron y comieron impíamente algunas cabezas del ganado. Las guardianas de la isla,
hijas de Helios, se lo dijeron a su padre. Helios, sin embargo, apeló a
Zeus, quien destruyó el barco y mató a todos los hombres salvo a Odiseo.
En una vasija griega pintada, Helios aparece cruzando el mar en la copa del trípode délfico, lo que parece ser una referencia solar. En los
Deipnosofistas,
Ateneo contaba que, al ponerse el sol, Helios subía a una gran copa dorada en la que pasaba desde las
Hespérides en el extremo occidental hasta la tierra de los etíopes, con quienes permanecía las horas de oscuridad. Cuando
Heracles viajó a
Eritea para cobrarse el ganado de
Gerión, cruzó el desierto
libio y quedó tan frustrado por el calor que disparó una flecha a Helios, el sol. Helios le rogó que parase y Heracles pidió a cambio la copa dorada que Helios usaba para cruzar el mar cada noche, de oeste a este. Heracles usó esta copa dorada para llegar a Eritea.
8
Con la oceánide
Perseis, Helios fue el padre de
Perses,
Eetes,
Circe y
Pasífae. También fue padre de las
Helíades.
Helios y Apolo[editar]
Helios es identificado a veces con
Apolo: «Nombres diferentes pueden aludir al mismo ser» observa Walter Burkert, «o bien pueden ser conscientemente igualados, como en el caso de Apolo y Helios.»
9 En la obra de
Homero, Apolo es identificado claramente como un dios diferente, relacionado con las plagas, con un arco plateado (no dorado) y sin características solares.
La primera referencia segura a Apolo identificado con Helios aparece en los fragmentos conservados de la obra de
Eurípides Faetón, en un discurso cerca del final,
10 cuando
Clímene, la madre de Faetón, lamenta que Helios haya destruido a su hijo, el Helios al que los hombres llaman justamente Apolo (entendiéndose aquí que el nombre significa
Apolón, ‘destructor’).
Para la
época helenística Apolo había pasado a estar estrechamente relacionado con el sol en los
cultos. Su epíteto
Febo (‘brillante’), tomado prestado de Helios, sería más tarde aplicado también por los poetas
latinos al dios Sol.

Moneda del emperador romano
Constantino Irepresentando a
Sol Invictus/Apolo con la leyenda SOLI INVICTO COMITI,
c. 315.
La identificación se hizo común en textos filosóficos y aparece en las obras de
Parménides,
Empédocles,
Plutarco y
Crates de Tebas entre otros, así como en algunos textos órficos.
Eratóstenes escribe sobre
Orfeo en sus
Catasterismos:
Pero habiendo bajado al
Hades por su esposa y viendo las cosas que allí había, no continuó adorando a
Dioniso, por lo que se había hecho famoso, sino que pensó que Helios era el más grande de los dioses, Helios al que también se llamaba Apolo. Despertándose cada noche hacia el amanecer y subiendo a la montaña llamada
Pangeo esperaba a que el sol subiera para ser el primero en verlo. Por eso Dioniso, estando enfadado con él, envió a las
Basárides, como cuenta el autor de tragedias
Esquilo, quienes le despedazaron y esparcieron sus miembros.
11
Dioniso y
Asclepio son a veces identificados también con este Apolo Helios.[
cita requerida]
Los poetas latinos clásicos también usaron
Febo como sobrenombre para el dios-sol, de donde proceden las referencias comunes en la poesía europea posterior a Febo y su carro como metáfora para el sol. Pero en las apariciones concretas en los mitos, Apolo y Helios están separados. El dios-sol, hijo de Hiperión, con su carro solar, aunque llamado a menudo
Febo, nunca es llamado
Apolo salvo en identificaciones expresas no tradicionales. Los poetas romanos se referían a veces al dios sol como
Titán.[
cita requerida]
A pesar de estas identificaciones, Apolo nunca fue descrito en realidad por los poetas griegos conduciendo el carro del sol, si bien era una práctica habitual entre los poetas latinos.
Identificación de Abadón/Apolión[editar]
Apolión aparece en el
Nuevo Testamento12 liderando la plaga de
langostas que será lanzada sobre los enemigos de Dios al Final de los Tiempos:
7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas,
8 tenían cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones; 9 tenían corazas como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; 10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones, y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses.
11 Sobre ellos tienen como rey al
Ángel del Abismo, cuyo nombre en hebreo es
Abadón, y en griego,
Apolión.
12
El nombre significa en
griego ‘Destructor’ (Απολλυων, de απολλυειν, ‘destruir’). También recuerda al término
hebreo sin relación
Abadón (literalmente ‘lugar de destrucción’, pero aquí personalizado) y al nombre del
dios griego Apolo, también un ‘destructor’ en su aspecto de controlar las plagas, si bien la atrocidad compuesta que es Apolión es de inspiración claramente babilónica y persa, no helénica. Apolión parece equipararse en el
Apocalipsis con la Bestia. El término «Apolión» era relacionado a menudo por los primeros cristianos con el Diablo, y extravagantemente descrito, usándose aún como nombre alternativo para éste.
El simbolismo de
Apocalipsis 9:11 deja abierta a interpretación la identificación exacta de
Abadón/
Apolión. Algunos investigadores bíblicos creen que es el anticristo
13 o Satán.
141516
Culto de Helios[editar]
L. R. Farnell asumió «que el culto solar había sido una vez prevalente y poderoso entre los
pueblos de la cultura prehelénica, pero que muy pocas de las comunidades del periodo histórico posterior lo conservaron como un factor potente de la religión estatal.»
17 Nuestras fuentes literarias, principalmente áticas, tienden a darnos un inevitable sesgo ateniense cuando se examina la antigua religión griega, y «no podía esperarse que ningún ateniense adorase a Helios o Selene,» observa J. Burnet, «pero podríamos pensar que eran dioses, dado que Helios era el gran dios de
Rodas y Selene era adorada en
Elis y otras partes».
18 James A. Notopoulos considera que la distinción de Burnet es artificial: «Creer en la existencia de los dioses implica su reconocimiento en los cultos, como muestra
Leyes 87 D, E.».
19 En
La paz,
Aristófanes contrasta la adoración de Helios y Selene con la de los más esencialmente griegos
dioses olímpicos, como deidades representativas de los
persas aqueménidas.
20 Todas las evidencias demuestran que Helios y Selene fueron dioses menores para los griegos.
21
«La isla de Rodas es casi el único lugar donde Helios goza de un culto importante», afirma Burkert,
22 describiendo un espectacular rito en el que una
cuadriga era despeñada por un precipicio al mar, destacando sus matices del drama de Faetón. Allí se celebraban torneos gimnásticos anuales en su honor. El
Coloso de Rodasestaba dedicado a él. Helios tenía también un culto importante en la
acrópolis de Corinto en el continente griego.
23
La tensión entre la veneración religiosa tradicional dominante de Helios, que se había enriquecido con los valores éticos y el simbolismo poético en
Píndaro,
Esquilo y
Sófocles,
24 y el examen jónico protocientífico de Helios el Sol, un fenómeno que los estudios griegos calificaban de
meteora, chocaron en el juicio de
Anaxágorascirca 450 a. C.,
25 un anticipo del culturalmente traumático
juicio de Sócrates por irreligiosidad, en el 399.
En
La República de
Platón Helios, el Sol, es la descendencia simbólica de la idea del Bien.
26
Helios Megisto[editar]
En la
Antigüedad Tardía un culto de Helios Megisto (‘Gran Helios’) añadió a la imagen de Helios varios elementos
sincréticos, que han sido analizados con detalle por Wilhelm Fauth mediante una serie de textos griegos tardíos, en concreto:
27 un
Himno a Helios órfico; la llamada
Liturgia Mitraica, donde Helios gobierna los elementos; hechizos y encantamientos invocando a Helios entre los
papiros mágicos griegos; un
Himno a Helios de
Proclo; la
Oración a Helios de
Juliano, el último puesto del paganismo oficial; y un episodio de las
Dionisíacas de
Nono.

Apolo solar con el
halo de Helios en un mosaico romano de suelo,
El Djem, Túnez, finales del siglo II.
dueño y creador del maikra
Genealogía[editar]
Abuelos, padres, tíos y hermanas[editar]
Según
Hesíodo en su
Teogonía éstos son sus familiares:
28
Urano Gea
Tea Hiperión Otros
Titanes
Selene Helios Eos
Consortes y descendencia[editar]
Algunos mitos dicen que él es el padre de
Circe y
Eetes con
Hécate. Además fue esposo de
Rodo, hija de
Poseidón y
Anfitrite, con la que tuvo siete hijos y una hija. Se dice que vivían en la Isla de Rodas donde seis de sus siete hijos construyeron el
Coloso de Rodas en su honor.
Epítetos[editar]
Notas y referencias[editar]
- Volver arriba↑ Término como Helio:
- Volver arriba↑ Término como Helios:
- Volver arriba↑ Hesíodo: Teogonía, 371.
- Volver arriba↑ Ilíada, XVI, 779.
- Volver arriba↑ Píndaro: Olímpicas, VII, 71.
- Volver arriba↑ Odisea, VIII, 300 y ss.
- Volver arriba↑ Odisea, XII, 127 - 137.
- Volver arriba↑ Señalado en Kerényi (1951) p. 191 nota 595.
- Volver arriba↑ Burkert (1985) p. 120.
- Volver arriba↑ Eurípides: Faetón (Φαέθων), fr. 781 N².
- Volver arriba↑ Eratóstenes: Catasterismos (Καταστερισμοί).
- ↑ Saltar a:a b Apocalipsis 9:7-11.
- Volver arriba↑ Comentario de Matthew Henry sobre Apocalipsis 9 (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión). (inglés)
- Volver arriba↑ Comentario de Jamieson, Fausset & Brown (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión). (inglés)
- Volver arriba↑ Halley (2000) p. 936.
- Volver arriba↑ MacDonald (1995) p. 2366.
- Volver arriba↑ Farnell, L. R. (1896–1909). The cults of the Greek states. Oxford: Clarendon Press. vol. v pp. 419 y sig. OCLC 1516188.
- Volver arriba↑ Burnet, J. (1924). Plato's Euthyphro, Apology of Socrates and Crito. Oxford: Clarendon Press. p. 111. OCLC 1684263.
- Volver arriba↑ Notopoulos, J. A. (febrero de 1942). «Socrates and the Sun». The Classical Journal 37 (2): nota, p. 264.
- Volver arriba↑ Aristófanes: La paz, 406 - 413.
- Volver arriba↑ Notopoulos (1942) p. 265.
- Volver arriba↑ Burkert (1985) p. 174.
- Volver arriba↑ Pausanias II,1,6.
- Volver arriba↑ Notopoulos (1942) señala Esquilo, Agamenón 508, Las coéforas 993, Las suplicantes 213; y Sófocles, Edipo Rey 660, 1425 y sig.
- Volver arriba↑ Anaxágoras describía el sol como una piedra al rojo.
- Volver arriba↑ Platón: La República, 516 b.
- Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto griego) y "load" (para el texto bilingüe).
- Volver arriba↑ Fauth, W. (1995). Helios megistos: zur synkretistischen Theologie der Spätantike. Leiden, Nueva York: E. J. Brill. ISBN 978-90-04-10194-4.
- Volver arriba↑ Referencia a la genealogía de Helio (Abuelos, padres, tíos y hermanas)
Bibliografía[editar]
- Burkert, W. (1985). Greek religion. Cambridge: Harvard University Press. ISBN 9780674362802.
- Kerényi, K. (1983). Apollo: the wind, the spirit, and the God: four studies. Dallas: Spring Publications. ISBN 9780882142166.
— (1951). «The Sun, the Moon and their Family». The gods of the Greeks. Londres, Nueva York: Thames and Hudson. pp. 190-194 et passim. OCLC 387233.
- Schauenburg, K. (1955). Helios: archäologisch-mythologische Studien über den antiken Sonnengott. Berlín: Mann. OCLC 17488408.
Enlaces externos[editar]
- Higino: Fábulas (Fabulae).
- 156: Los hijos del Sol (Solis filii).
- 183: Los nombres de los caballos del Sol y los de las Horas (Equorum Solis et Horarum nomina).
- Sófocles: A Helios, fragmento de una obra perdida cuyo título original se desconoce.
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