A rastras con el divorcio
y con las causas perdidas
de los hijos de mi matrimonio,
infeliz me declaro, carente
de todo patrimonio. No resulta
sencillo a la par que ameno o agradable,
confiscar los bienes del estraperlo
a los generosos y espléndidos
bandidos de mi pueblo. Para más inri,
protesta que protesto, llego a Navidad
más tieso que un pez de cable de acero.
Levitando sobre mulas de terciopelo,
a marchas forzadas con el rasca de la Once,
y practicando el noble arte de hacerme el sueco,
me marcho de vacaciones, colgando el usual letrero:
''Cerrado por Navidad''-.
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¡Felices fiestas a todos y a todas!