Deja, deja que el silencio
te acompañe y se acumule;
que tiemble como hoja en
el espanto cotidiano. Que
se esmere en hacerte casi
fósil en mina imperceptible.
Que sea tu último secreto
antes de acostarte. Que se
debiliten las luces y se apaguen,
las últimas cenizas. Y tú, llora,
llora como un hombre.
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