El rostro del sol…-que aun ahora no podemos mirar-…no es el sol.
Sólo es el sitio donde estará el sol.
El olor del verano es sombra de olor.
El sabor del durazno, ¡sombra de sabor!
Tal como los números respecto a lo sabroso de aquellas cosas que enumeran,
no creas tú que es la relación de nota a nota lo que vale.
¡Es el timbre capitoso del fagot o el oboe,
y es la negra brillantez de la tuba!
¡Viola, tus vinos sustanciales acogen al sol en tu ramaje humano,
ángel caliente en el oído de la miel, venas frutales,
la sangre del estío y la abeja de oro que corona
la cuerda de la vida dichosa que he de oír!
Eso es lo que te espera. No es la línea del agua. ¡Es el agua!
¡Pero lo que todavía bebes
es la línea y el número del agua!
E.A.