Hasta aquí tu amor
como lagrimas que se las lleva el río
incandescentes caricias en nubes marchitas
un tedio de calendario urge feroz.
Navegan hasta mí tus deseos marchitos,
sinceramente;
esta tarde acuden gaviotas sufridas
que pasan sin ruido.
Manos, manos sin sangre.
Tal vez el miedo es tu aliado
infinito.
Tal vez todo es un misterio tu voz
gramatical.
Quisiera tener de ti las mejillas tibias en mi palma
fingir, en un puerto esta soledad fraudulenta:
somos eternos
enamorados sin justicia.
Hasta aquí tu amor,
aquello que nos separa, desaparece por siempre.
Mi amor es ajeno a la realidad,
una vez así, el amor eterno descuajado
que va de un territorio extraño hasta lo inacabado.
Te he amado en puertos de viejas tablas escritas.
Todo me parece irreal al enfrentar el día, solo tu amor...
Se pierde el sentido de las cosas tristes.
Tu amor es una alcoba que tiene gaviotas,
giras en mi vacío.
Puedo aclara la mente al amanecer
y luego tu pecho distante amanece y
el mineral del corazón oculto en mi deseo
desaparece.