Ahora empieza el día
no hay más que quemaduras
en los ojos
blanco palpitar de asombrosos
dédalos discontinuos, tus iris o pupilas.
Ahora empieza el día
con sus cosas, sus objetos de segunda mano,
sus participadas ofrendas de dedos cansados
y gastados en monedas y fe y bisuterías.
Hasta el pan crea falsas alucinaciones.
Oasis y tentadero de ocasiones singulares.
Ahora, el día,
que se estrena con vocación de impulso,
de frecuencia cardíaca, de vaso sanguíneo
a punto de apurarse.
De una arteria dilatada que emerge expulsando
sangre.
Lo natural, la noche, la jungla,
culminan en ese estado desastroso
de camiones y estrépito constante.
La vida, va buscando su solución,
una mirada llena de amnesia
para el día inédito.
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