Las tardes me acercaban a tu puerta
a la espera del néctar de tu boca,
ya por entonces me volvías loca.
Tu puerta mantenías entreabierta.
Eres aún la ola que despierta
avecillas suicidas en la roca
donde confieso que la luz es poca
para alumbrar la senda de esta muerta.
Hoy que vuelves, tomada de tu mano,
mi sombra malherida busca el seno
tuyo y tu amor con todos sus sabores.
Hallo el chispazo de tu sol temprano
que resguarda en sus labios el veneno
crucial para curar mi mal de amores.
abril 14, 2019
Heredia, Costa Rica
13 Rimas de un excelente poema de Salvador (Lesmo)
la última fui capaz de aportarla jeje
sino que con luminaria
las haces ser más vistosas
y les das más elegancia.
Qué más quisiera que siempre
las mías las emplearas
porque son como violetas
perfumadas y azuladas.
Es tu verso el que da brillo
a mis rimas ya gastadas,
¡sorpréndeme con mis rimas
en estrofas bien halladas!
Con un fraterno abrazo.
Salva.