Si el fuera un árbol
nunca podría alejarse de mí
y me sentaría a leer
un libro contra su tronco
en el verano hasta que
el pasara el otoño.
Si el preguntaba ,
podaba sus ramas
más salvajes y vería
como crecía hasta el cielo
y nadie se atrevería a cortarlo.
Si el fuera un árbol ,
sería como un niño ahora
pero nunca me dejaría y
se quedaría afuera junto a la ventana
cuando lo miro
cuando lo extraño.
Abrazos.