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A Ligia Calderón Romero
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Después de ennegrecida y de doliente
mi vida malpasada, bruna y fría,
de un ascua sola y una que tenía
mi anhelo resurgía incandescente.
Y quise retornar del mundo ausente
no viendo en el lugar un nuevo día,
y pude comprobar que el alma mía
soñaba amaneceres del Oriente.
Entonces, sin temores del ocaso,
del cual fuera el cautivo mudo y ciego,
con brío me espetaba a dar el paso.
Y fue que al escucharte decir luego
mi nombre, que el calor aquel, escaso,
tu voz me lo trocaba en vivo fuego.
En contestación al excelente soneto que me dedicó la compañera Ligia Calderón Romero, el cual se puede leer en su blog. Dejo el enlace para quien desee.