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Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Ves la alameda abandonada, Casas
vacías, seco golpe de septiembre.
Cigarra, verbo de antaño
correteando en mis jardines.
Tras las cortinas una niña mira
el tapiz gris almidonado.
¡Llueve en mi casa!
Anhelos otoñales
Las lluvias de septiembre son presagio
de otoño y de su tono amarillento,
las hojas se deslizan en el viento
al ritmo sibilante de un adagio.
De todo aquel ambiente me contagio,
cesado ya el verano y su violento
calor y resplandor, que ahora siento
ir ya sobreviviendo del naufragio.
Acudo a los hermosos universos
que son estos lugares de tus versos
en los que está la niña sorprendida
que observa el cielo gris tras los cristales,
y con nuevos anhelos otoñales
reinicio el caminar por esta vida.
Con otro abrazo, Salvador, mi gratitud te dejo y vuelvo a hurtar tus rimas a ver qué sale, que últimamente no escribo casi nada , gracias, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn..
Con buena vibra viene tu presagio.
Imagino el paisaje amarillento
junto al llamado del flautín del viento
que al otoño extasía con su adagio.
Del glamour de tus obras me contagio
y aunque a veces las reglas yo violento
amo tus rimas —cómoda me siento—
y se niega mi cálamo al naufragio.
Nardos de oro en nuestros universos:
la luna, el sol y tus genuinos versos
y su rielar me deja sorprendida.
Con tus cantares —gráciles cristales,
joyeles en mis campos otoñales—
le traes panaceas a mi vida.
Las lluvias de septiembre son presagio
de otoño y de su tono amarillento,
las hojas se deslizan en el viento
al ritmo sibilante de un adagio.
De todo aquel ambiente me contagio,
cesado ya el verano y su violento
calor y resplandor, que ahora siento
ir ya sobreviviendo del naufragio.
Acudo a los hermosos universos
que son estos lugares de tus versos
en los que está la niña sorprendida
que observa el cielo gris tras los cristales,
y con nuevos anhelos otoñales
reinicio el caminar por esta vida.
Salva.