Quién, con gran trastorno,
con impulso denodado,
con infame descreimiento,
con aburridas desazones,
y con graves palabras gestuales,
derriba estos muros
de presencia inigualable, de quebranto
insondable?
Quiénes, con ímpetu destruido,
con razones incoherentes, balbuceadas
desde la incontinencia más perversa,
con rectángulos en la incómoda presencia,
quién, quiénes, con qué estilo o moderación?
Los perturbados del rey contestan,
son solitarios apesadumbrados, inquietos
por la realeza de sus místicas concepciones,
de sus secuaces y liturgias incipientes.
Quién, en su sano juicio, no se consideró
loco antes
que poeta?
©