Hombres codiciosos
en mi bello mundo
unos dan
otros reciben.
Cadena corrupta
fea e inmensa
en muchos años
nadie sabe
donde termina
y donde empieza.
No importa el color,
el país ni las siglas
todos en compañía
disfrutan la orgía
de robar dinero
a los que menos tienen
y más precisan.
Corazones avariciosos,
viles y corruptos
cuanto más tienen
más quieren.
En mi interior les deseo
el gran infortunio,
la soledad del reo
y gran diluvio
que limpie almas,
que quite ansias
de atesorar sin medida
y permanezcan
pobres en larga vida.
María Cruz Pérez Moreno –acnamalas-
Derechos de autor reservados.
12/02/2017 Madrid. España.