Y de repente el mundo fué
un caos, el sol malvado
quemó ciudades con sus
carreteras de asfalto malolientes
y sus bosques arenosos,
personas y animales se levantaron
gritando al cosmos rebelde donde,
a través del tiempo y el espacio
de los siglos pasados, fueron
completamente varados por el diablo
que lo dejó susurrar por leones rojos
y salamandras gigantes
para terminar en la Tierra de Nadie
donde nieva para siempre
y nadie quiere escuchar.