La oscuridad tiene sus brujas y demonios,
preocupaciones, ampliadas a proporciones alarmantes.
El sudor nocturno me ha rodeado como manta mojada.
Voy a montar como un caballo rampante
lejos de todo lo que alimenta mis temores,
mi atrapasueños como escudo contra el desastre.
Y luego viene la paz y resignación
el suspiro de la durmiente dichosa
las pesadillas dan paso a los Buenos sueños.
La oscuridad ya no es un enemigo
sentimientos desagradables, domesticados por una Luna brillante
a quienes damos la bienvenida como heraldos del sol naciente.