Voy a dormir, y sueño una poesía,
el silencio del claustro me supera
tan hermosa es la paz cuando se espera
que despide en su ardor melancolía.
Soledad y oración, filosofía,
es receta profunda y verdadera
soledad descarnada quien tuviera
y lamerse en su herida cada día.
Abandono de nuevo mi porfía
sumergido en el sueño y la quimera
y pretendo escribir la noche entera.
No será ya mi voz tan lastimera
ni en el verso la rima en blanco fuera
¡pues seguro mañana es otro día!