Viento, aire, ramas
fulgores detenidos
en las parras delicuescentes.
Aire embarrado como anguila
o serpiente desdibujada.
Viento, cenizas, ramas
aire invernal, de aquella madrugada.
Solicito, implacable, un orden
exiguo a mis convalecencias.
Acecho en las primaveras contiguas,
la vecindad de un otoño sin declive.
De una vid sin la extrañeza de lo
austero-.
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