Verano, el hombre, el carro romano,
dos bueyes y el hijo andando.
Van y vienen.
Faenas del campo
cansan,
entretienen,
alimentan,
dan bienes
y no enriquecen.
Sudores con cantos
en caminos,
en prados,
con el arado
y el carro.
El sol calienta
más en mediodía,
el sombrero cobija
y el agua del manantial
refresca la vida.
Verano, el hombre acompañado,
la casa a un lado
y el hijo ensimismado,
enamorado,
ilusionado
y animado.
Divina juventud
le ha tocado.
Se van andando.
Autora: María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-
Derechos de autor reservados.
16/11/2017 Madrid. España.