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A mí querido padre.
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Te recuerdo tanto y siempre estás presente, en todo lo que me has dejado tu romanticismo y tu alma de poeta se quedaron en la mía como la herencia innegable, imponderable recorrido en mi sangre.
Hay otras cosas muy simples que recuerdo, nuestros paseos en bicicleta, sobre calles lisas de gris asfalto, paseos perfumados con la flor del paraíso, exquisito y silvestre aroma de los campos.
Otras cosas tengo en mi memoria las tardes de reuniones donde eras el centro con tus recitados de nobles poetas como Becquer, eran tardes de té y masitas secas donde me quedaba extasiada con tu música, que llegaba a otras ventanas.
Recuerdo el gran patio y sus palmeras las naranjas amargas y la higuera cuya flor solo se abría en las noches allí aprendí a pedalear mi bicicleta.
Ahora te despido en estos versos porque no pude hacerlo en su momento, yo aquí descubriéndome y tu allá en la gran casa con el estilo de un museo.
Puedo recordar mientras escribo mi niñez solitaria intentando alcanzar la manito dorada de la puerta que remplazaba a un simple timbre, puedo recordar la pergola enramada de glicinas la santa rita fucsia y los jazmines pequeños.
Me cuesta despedirte, porque en rigor ni te has ido ni dejo de verte porque estás en mí en un empoderado gen que fui transmitiendo a mis retoños.
Te dejo ir con el amor del mundo con un abrazo acogedor y tierno, dejándote en mi mejor recuerdo