El aire era bajo en pálido amarillo-grisáceo,
la tierra se detuvo, como si se sintiera allá arriba
nubes de lucha y disturbios colapsaron
lleno de llamas y un resplandor ardiente.
Y se movió por la tierra, una confluencia
de figuras sobresalientes, hechas a medida sin medida
de incontables siglos en el cuello -
Una multitud gris en fatiga desordenada.
Y si las nubes estendieron el dolor y la maldición,
se inclinaron más sobre la tierra
y lanzaron un trueno hasta que
oyeron la maldición.