Todo, para volver al comienzo.
Sobre mi jergón, donde caben cien
o doscientos corazones, algún abismo
se inició en tiempos peores.
Pero ahora, todo es naturaleza.
¡Arte o gloria, qué importancia,
si a mí mismo me voy consiguiendo!
II-.
¿Fui un agua limpia o un agua turbia,
revuelta o bravía? Entorno a mí,
los ojos miran, y acaso ven
lo que antes se perdían. ¡Qué
hermosura, y cuánta belleza,
en lo que antes de mí desconocía!
III-.
Es a través de montes y nevadas,
cuando el corazón se encuentra
e iza, en medio de un desierto,
su bandera desplegada.
IV-.
Sobre troncos inamovibles,
descansan mis esperanzas.
Se balancean entre manglares,
las tinieblas pasadas.
©
Besos sin miedos,