son páramos con huecos en los dedos.
Caminan las ruinas ebrias bajo las hierbas
se dedican a venerar los pueblos renunciados
recuerdan las evocaciones de las piedras con palabras sencillas.
Andan las rosas tras el conocimiento del mar
rosas que respiran en la desolación el humo de los colores;
está tan negro el proceso del silencio,
como el descenso de las memorias,
como la desgracia del tiempo.
Y me sigo perdiendo, en el sin fin de los verbos
sin la brisa de tu cuerpo gramático no puedo vivir
eres el pájaro que ya no canta, cielo de llanto
el adiós en el fuego sin diademas
donde duele mi muerte desnudada.
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Guadalupe Cisneros Villa
Monterrey NL/Dallas Tx
4 de enero 2020