Llegó otra vez mi media noche
y me siento enfrente de tu foto.
Quiero escribirte algo que te motive
y quiero decirte tantas cosas que siento;
pero no se me ocurre nada, que extraño.
Yo que por tantos años había escrito tanto,
a otras musas que no eran de verdad,
a esas mujeres que idealize y me inventé...
A ellas les canté tantas veces con alegría.
También las hice complices de mis desvaríos,
y les reclamaba a veces por mis soledades,
y por la frustración de no encontrar su respuesta.
Y ahora que quiero sentarme aqui contigo,
para decirte lo que en mi ser provocas,
tengo un gran problema y siento miedo,
siento temor que tu respuesta no sea,
lo que en mi corazón deseo.
Porque tú si eres real... de carne y sangre.
Oh! Hermosa, que te anidaste en mi pensamiento.